Esperaba tu regreso


Esperaba tu regreso,
sentado,  bajo la luna gris de mi melancolía.
Te esperé mil años, te esperé toda la vida.
Y  ya no se volvieron a asomar tus besos.

Por ti,  mis ojos competían con la lluvia
buscando tu rostro en medio de la nada.
Colgada en un hilo de frágil esperanza
mi alma se aferraba a tus historias.

Ahora,  que apareces de repente
ya no necesito verte.

Poema

Rodoreda

Poema 
tus ojos infinitos 
donde la noche se pierde 
y donde empieza el cielo que me gusta volar.
Poema
Tu cabello atrapante
donde mis dedos son huéspedes
y mi nariz juguetona persigue tu aroma.
Poema
tu boca incesante 
que terca y hermosa a mi pasión provoca.
y se pierde sin miedo en la cruz de la mía.
Poema 
tus manos de niña
atrapando  mi mundo
en un eterno segundo.
Poema 
tu voz
la música que llena mis días
mi melodía perfecta.
Poema
y solamente tú.
Eternamente tú.

Mujer todo lo llenas


Canto de tiernos labios,
y agua de amor sincero.
Mirada azul, sonrisa plena.
Mujer bendita que conmigo existes.

¡Déjame abrigarte con mis versos este invierno!
Deja que mi voz te cante en la orilla del silencio.
Que esta noche caiga y se derrame por tus pies sin miedo
Cuando atraigas mi aliento  que por ti se alarga.

Hoy desataremos  cardúmenes de besos,
Hoy no habrá mas luna que  la de tus ojos negros.
Tú llenas todo y todo lo albergas
Lléname contigo y albérgate en mi alma.

Valquiria


¡Ay valquiria mía! suspiro y quemadura.
¡Abrázame tan fuerte hasta que tiemble la luna!
Navega ente mis ojos con tu quilla de seda
y atraca entre mis brazos, tu espigada madera.
Dame  tu  fuego puro,   que  hace arder  las rocas,
y átame a tu boca hasta que calmen las olas.
Deja que mi voz te cante, déjame inundar  tu historia.
como nadie te ha amado, como nadie  desde ahora.
¡Oh bella! ¡Impetuosa fiebre  que te azotas a mi espuma!
¿qué  faro  te guió a  mis playas oscuras?
¿de dónde saliste, de dónde, cruel ternura?
a plantar tu hermosura,  en mi orilla desnuda.

Heredera de mis besos

hermosa morena 

Heredera de mis besos y de mis tercos latidos.
Delirio, barco de amor al tope, suplicante espiga.
Navegas directa a la isla de mis brazos
y atracas soberbia tu quilla de seda.
Hambrienta y desnuda tu sed arremete
y cala hasta el fondo de mis huesos más viejos.
Vestida de fuego y de música persa,
atrapas mi piel  con tus redes de incendio.
Se quiebra la luz,  mi fuego te acecha.
Ah otra vez caigo rendido al pelotón  de tu sonrisa.
Tus ojos me atan. Te azotas en mí y el amor es inmenso,
tras el sol de tu aroma  al compás de  la brisa.

Extraño perderme en el camino infinito de tus brazos


Extraño perderme en el camino infinito de tus brazos.
Extraño el susurro indiscreto de la luna en tus labios.
De ti nacía la alegría con tu voz tocando mi oído
y mis días eran primavera columpiando mis dedos en tu pelo.

Quema el silencio de tu voz cuando la noche despierta.
Mi alma se ha dormido tras las tardes de abril donde tus labios  me tocaban.
Tu ausencia ha hecho casa y cada día arranca la lluvia,
la tormenta  ardiente de mis ojos heridos de melancolía.

Mis latidos esperan sentir los tuyos inivitándolos a danzar.
Desde que no estás,  el invierno hizo huelga de hambre en mi habitación.
Cómo decirte que me haces tanta falta, hasta para respirar.
Trae la luz de tu sonrisa otra vez, para darle vida a mi canción.

En ti AMO



Tú haces música 
con los labios de la brisa.
Y  haces versos infinitos con las hojas de los árboles.
Tú haces magia con los ojos cerrados.

Llegaste desde el fondo de la tierra
de una arcilla
 inconfundible, 
de un aliento insuperable.

Me atrapaste 
con tus rizos insaciables, 
me abrigaste con tus besos
intensos.

Eres mi fruta favorita.
Tienes la historia
 la música que nunca tuve.
Y disfrutarte es mi delirio.

Callo en tu boca.
Suspiro en tu oído.
Caigo y vivo
en tus mejillas.

Rocío 
matutino
Río vespertino.
Música en silencio.

En ti vivo.
En ti creo.
En ti 
A
M
O.