Es la tarde hueca y miserable de un otoño enfermo




Es la tarde  hueca y miserable  de  un  otoño enfermo
y las hojas caen 
con la brisa que se  abandona sobre  los tristes bancos viejos
Salpicando  un aroma de flor envejecida
en el parque adolorido  de mi alma en invierno.

Montones de tristeza oscura  saturan  hoy el cielo
devorando a gritos mi  lenguaje  frío y roto.
El sol de tu mirada está más lejos que Neptuno

Y muero, solo,  en el pecho frío y sin latidos del ocaso.