Heredera de mis besos

hermosa morena 

Heredera de mis besos y de mis tercos latidos.
Delirio, barco de amor al tope, suplicante espiga.
Navegas directa a la isla de mis brazos
y atracas soberbia tu quilla de seda.
Hambrienta y desnuda tu sed arremete
y cala hasta el fondo de mis huesos más viejos.
Vestida de fuego y de música persa,
atrapas mi piel  con tus redes de incendio.
Se quiebra la luz,  mi fuego te acecha.
Ah otra vez caigo rendido al pelotón  de tu sonrisa.
Tus ojos me atan. Te azotas en mí y el amor es inmenso,
tras el sol de tu aroma  al compás de  la brisa.